Las reglas del patriarcado

Antes incluso de haber nacido, el patriarcado ya nos impone su poder. “Es una niña”, se confirma con alegría en alguna consulta de ginecología en algún país en algún lugar del mundo. Regla número uno del patriarcado: tu sexo define tu género. Cuando crezcas, verás como esto se hace más patente a la hora de vestir de rosa o de azul, de llevar el pelo corto o largo, de hacerte pendientes o de elegir un Transformer por tu cumpleaños.

Sigues creciendo, y el patriarcado sigue encima de ti. Regla número dos del patriarcado: ser una mujer es ser débil. Entrarás al colegio y no te dejarán jugar al fútbol, porque las niñas no hacen esos deportes. Te pondrán vestidos que te incomodarán a la hora de correr por el patio, te regalarán estuches de maquillaje con apenas siete años y tendrás muchas muñecas que reflejarán el estándar de mujer que debes llegar a ser.

Llegarás al instituto y te bajará la regla, cambiará tu cuerpo, te crecerán los pechos y los chicos comenzarán a fijarse en ti de otra forma. Regla número tres del patriarcado: siempre estarás en el punto de mira y se te juzgará por todos tus actos. Se reirán de ti por llevar una compresa escondida al baño, te mirarán el escote sin ningún reparo, harán listas sobre quién tiene mejor culo y quién está más buena de la clase, harán comentarios sobre tu forma de vestir (si enseñas más o menos), sobre tu forma de pensar (si eres fácil o eres una estrecha) o sobre tu forma de actuar (con cuántos tíos te relacionas y de qué modo). Te sexualizarán de todas las maneras posibles y no podrás hacer nada para impedirlo.

Comenzarás tu etapa adulta y creerás que todo eso ya ha pasado, que eran cosas de críos al fin y al cabo y que la gente madura y aprende con la edad. Pero te equivocas. Regla número cuatro del patriarcado: nunca podrás librarte de él. Todo estará milimetrado a su antojo, desde la edad en la que debes (porque debes) ser madre, pasando por qué tipo de trabajo deberás desarrollar hasta cómo y cuándo deberás tener pareja estable para casarte y comer perdices.

Pero hay una buena noticia en todo esto, y es que si no sigues las reglas del patriarcado, al fin serás libre y podrás marcarte tus propias reglas (o no) para vivir a tu antojo. Eso sí, si eliges ese camino tendrás que luchar con nosotras y romper los esquemas. Pero no te preocupes, en eso ya estamos trabajando.

Anuncios

Un comentario en “Las reglas del patriarcado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s