Un pulpo sin escrúpulos

 

Ayer me tocó presenciarlo, no fue de lo más violento que he vivido… ni mucho menos, fue ¿cómo decirlo? A ver si encuentro palabras que puedan acercarse a la realidad de ayer… En fin prefiero relatarlo y ya decidís por vuestra cuenta.

Culminado el día, la noche emprendía su trabajo y nosotras, cuatro jóvenes (féminas), decidimos dar un paseo a eso de las ocho de la tarde. Ataviadas con ropa de deporte, lo más normal del mundo e incluso alguna prenda de abrigo, para combatir ese viento que calaba en lo más profundo de nuestros huesos, nos marchamos a recorrer una de las ciudades andaluzas.

Pudimos transitar por calles alumbradas con un movimiento incesante de autobuses, coches, taxis, comercios, familias y trabajador@s regresando a casa tras la jornada laboral. Todo fue tranquilo, en ningún momento el miedo se metió en la conversación. El ancho de la acera estaba ocupado con nuestras risas, gestos, proyectos, experiencias y conversaciones en diferentes idiomas. Hasta el aprendizaje significativo apareció en algunos instantes…Éramos cuatro mujeres disfrutando y  fortaleciendo relaciones.

Curiosamente saltó a la palestra el género, y la violencia de género, e interactuábamos analizando las representaciones mentales que a lo largo de nuestra socialización vamos asimilando acríticamente para cada uno de los sexos.

Y así se nos presentó una prueba, claramente una situación donde poner en práctica todo lo hablado previamente. Nos cruzamos con dos varones jóvenes, que se apeaban en una parada de autobús. Y personalmente en la distancia me quedé mirándoles la cara, así la distancia fue reduciéndose considerablemente. La intuición femenina me dio malas vibras pero sin poderme dar cuenta y con mucho sigilo el varón se acercó y me cogió de la cintura. Todo pasó rapidísimo. Tras ello empezó a emitir palabras en otro idioma:

-¡¿Qué haces?!- le dije enfadada a medida que separé mis brazos para quedarme libre de aquel pulpo sin escrúpulos con algunas copas de más.

Continuaban detrás de nosotras, no sé si fueron o no peyorativos lo que nos dijeron, me daba igual. Imaginaros como me sentí, otras mujeres dirían:

-No fue para tanto, siempre le das vuelta a todo…

Al final tuvimos que salir corriendo, los veíamos voltearse como peonzas recién estrenadas. Todas mis amigas no vieron la efímera jugada del pulpo. En esta ocasión el miedo sí nos quitó un poco de espacio en la acerca… para que os voy a engañar. Salimos corriendo y creo que fui soltando esos improperios que fueron emanando con rabia en mi interior.

Perdonen pero MI CUERPO LO TOCA QUIEN YO DECIDA, no se trata de bromas, se trata de pasar los límites íntimos y personales de los espacios vitales.

No es justo que nos toquen y nos traten con esa normalidad donde se creen con el derecho de hacerlo TODO.

Si concebimos el acto sencillo y habitual de salir a la calle en una población civilizada…

¿Por qué tenemos que tener cuidado por ser mujeres?

¿Por qué tenemos que cuidar nuestras espaldas?

¿Por qué tenemos que evitar ropas para evitar a su vez violaciones?

¿Por qué tenemos que bajar la cabeza si vemos algo incorrecto?

Viendo lo visto ni en chándal estamos seguras.

¿Qué está pasando mundo?

EVITAR, EVITAR Y EVITAR para nosotras

Y ¿para ellos?

Mientras recortamos y recortamos…¿Dónde queda la verdadera herramienta útil en todo este asunto? ¿Dónde queda la salvadora EDUCACIÓN?

¿Qué hubiera pasado si el reloj hubiera marcado las cinco de la mañana?

El alcohol como excusa de su propia violencia

El alcohol y la vestimenta siendo nuestro problema

A colación de lo que os he contado, he leído esta mañana un artículo de Barbijaputa interesante…aquí os dejo el principio:

¿Qué hace una chica como tú en un espacio público como éste?

“Lugo tiene casi 100.000 habitantes. Esta semana, la Policía aconsejaba a la mitad de su población no salir a solas de noche. También le aconsejaba a esa mitad que evitara calles oscuras o entrara en portales con desconocidos por la amenaza de un delincuente peligroso (…)”.

Ya encontré esas palabras que buscaba en el inicio de este escrito, paremos los pies de estos buitres y pulpos sin escrúpulos, sobre todo en discotecas cuando te rodean invadiendo tu espacio vital. Enseñemos otra forma de relacionarnos donde el control y la violencia hacia la mujer se difumine en el paisaje sociocultural…

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2 comentarios en “Un pulpo sin escrúpulos

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