Por las mujeres, para los hombres

“Las mujeres son el único grupo oprimido del cual se espera que ame a su opresor” Julie Bindel.

Un poco ridículas las palabras de Julie Bindel… pero es la cruda realidad.

¿A cuántas no os han piropeado por la calle, llamado la atención o silbado como a cabras?¿A cuántas no os han comido con la mirada? ¿A cuántas no se os han acercado demasiado? ¿A cuántas no os han estado observando hasta sentiros incomodas? ¿A cuántas no os han criticado al mismo tiempo por la ropa, maquillaje, etc. que llevabais puesto? A cuantas. Todas hemos vivido esas espantosas experiencias.

Y… ¿a cuántos se os pasa por la cabeza que para nosotras no son “piropos”? ¿A cuántos se os ha mandado a la mierda por tratarnos como animales? ¿A cuántos se os ha contestado con esa mirada que desnuda? ¿A cuántos hemos sobrepasado vuestro espacio personal?… Me parece que a muy pocos, o ninguno.

Así que, Julie Bindel no puede ser más acertada o clara. Después de que nos traten como a animales, de que superen nuestras barreras, de que se metan con nuestro físico, vestuario… e incluso después de TENER QUE AGUANTAR que nos susurren un “guapa”, tenemos que darles las gracias ¿en serio?

Os voy a dejar algunas cosas claras y es que soy una PERSONA no un animal, soy la hembra de nuestra MISMA especie por lo que no me encuentro en un nivel superior pero ni mucho menos en uno inferior así que dejad de pensar que cuando os acercáis a decirnos ese “guapa” nos gusta o que nos subís el ego porque a mí no me hace falta NADIE para sentirme genial conmigo misma, para verme guapa, para arreglarme o para maquillarme. Porque todo lo que haga no lo hago por terceras personas lo hago por mí y no, no somos egoístas, los egoístas sois vosotros, nosotras solo estamos no ya pidiendo sino exigiendo lo mismo. Si no pensáis así decidme pues ¿cuántos habéis sido piropeados por la calle? ¿A cuántos os han humillado? Porque que una persona totalmente desconocida y ajena a mí se me acerque a susurrarme ‘guapa’ no me hace sentir segura precisamente. No sabría explicar la sensación que tengo cuando a diario me ocurre esto, es como una mezcla de asco, rabia, impotencia y odio. Sobre todo odio, yo no puedo amar a una persona que me hace sentir tan mal, me da asco que me miren devorándome porque no soy un trozo de carne. Tengo pecho y no está a tu disposición, es mi cuerpo y me pertenece. Lo que peor llevo es la impotencia porque no sé cómo lidiar con ella, siento que no puedo hacer nada porque encima de ser la victima mi agresor es más fuerte y -como he dicho antes- un completo desconocido que no sé cómo va a actuar si lo mando a la mierda así que encima de todo esto tengo que sentir MIEDO. Un terrible miedo que me paraliza, que hace que no me salgan las palabras ante tanta injusticia, que me haga darme la vuelta para ver si ese ser (porque no sé cómo llamarlo) me sigue mirando o me está siguiendo. Y me hace sentirme tan diminuta… aunque no lo sea. Así que dejad de ser tan hipócritas.

Dejando atrás el odio, la rabia y el resentimiento, se trata de una cuestión de decepción al andar cuando salimos a la calle.

Ilustración: “La sociedad ilustrada” por Waldemar von Kozak

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