La regla de sufrir la regla

Comienzo, cada vez más, a estar harta de todos los meses (durante ya 12 años) sufrir una serie de inclemencias por culpa del sangrado y la sociedad. Me pesa mucho, cada vez más, sufrir la menstruación cada mes, como una cita exacta, puntual, que nunca falla. Pero que menos mal que no falla, porque la alternativa es, si cabe, peor.

Lo cierto es que esta última menstruación me ha hecho odiar el universo, y odiarme como mujer. Y créanme cuando digo que esto último es lo que más me duele, mucho más que los dolores en los riñones o en el bajo vientre. Pero me he odiado, por haber nacido mujer. Me he odiado, por, use el método que use, siempre me duele y siempre me mancho. Hasta la copa menstrual se desborda cuando se me olvida, cuando no sufro calambres se me olvida que tengo la regla, pero cuidado, que ya está la mancha roja para recordarme que no me libro.

Esta menstruación ha sido de las peores, porque los exámenes me estaban sometiendo a un nivel de estrés infrahumano, y este estrés se ha visto aumentado por la siempre inoportuna menstruación. Mis ganas de pegar, de mandar a la mierda, de hundirme en la cama y no salir, de huir de la realidad eran tan reales que se me ha hecho eterna la vida, aunque han sido cinco días. Pero lo peor no es esto, lo peor es que no podía decir que estaba con la regla y que por eso odiaba al mundo, porque claro, sino… “qué excusa más absurda”.

Si no tenemos bastante con soportar la culpa de sentirnos mal pero no poder decir nada, unamosle las manchas. Poco se habla de las manchas. Las bragas que manchadas tenemos que lavar corriendo para salvarlas de que así se queden de por vida, o las manchas que en nuestras sábanas amanecen recordándonos que tenemos que cambiarlas por higiene, como si la sangre fuese equiparable a la mierda o la basura, ¡NI SIQUIERA HUELE!. Unamosle el hambre constante pero el apetito difuso, el malestar general, la angustia, los dolores de vientre, de cabeza, de espalda, de piernas, de cuerpo, el agobio, la tristeza que se nos asemeja a la depresión más profunda, y como no, el llanto que se desencadena con nada que suceda. La moral por los suelos y las bragas manchadas, debería ser la nueva definición de la regla de sufrir la menstruación en esta sociedad donde no podemos exteriorizar que en esta semana del mes, ser mujer es lo peor que nos podría haber pasado.

Me encantaría que hablando de cómo nos sentimos con tal sacrificio como es el sangrado, normalizáramos el hecho de sufrirla y pudiéramos gritar a viva voz ¡ESTOY EMPAPADA DE SANGRE! ¡ME CAGO EN MIS OVARIOS! ¡TE ODIO, estoy con la regla!

Dejo como foto principal la de Rupi Kaur, escritora feminista, que fue censurada en todos sitios por subir esta foto, situación con la que amanecí antes de ayer, y todos los meses al menos una vez. Tan normal y jodido como la vida misma.

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